jueves, 25 de agosto de 2011

Si es Mayer es Bueno



Luego de un 2010 donde consiguió llegar al punto más alto de su carrera deportiva en cuanto a lo personal, cuando cumplió su sueño de jugar dos series de Copa Davis, con una victoria ante Suecia, y donde también alcanzó el puesto 51 en el escalafón mundial, no todo fue alegrías para Leonardo Mayer en la segunda mitad de año, cuando una lesión en la espalda lo dejó afuera de la última parte del año y los resultaron tampoco lo acompañaron.

Con casi un metro noventa a cuestas, sus movimientos dentro de la cancha de tenis son más bien pesados, y sus golpes muy amplios. Una lesión en la parte baja de su espalda le generó durante casi ocho meses malestar en la cancha o quedarse inmovilizado de un momento a otro, al punto de tener que darse una inyección para poder moverse con normalidad.

Vive solo en Buenos Aires desde los 17 años y a sus 23 asegura que cuando llegó a la capital tenía miedo de perderse cuando tenía que trasladarse a cualquier lado, pero que de a poco se acostumbro a las distancias. En su departamento está todo en perfecto orden, cajas con ropa, raquetas nuevas y hasta una guitarra llena de polvo adornan el living de “Tito”, como lo llaman sus amigos.

Es una persona que se muestra muy callada ante los micrófonos, pero cuando entra en confianza, deja de lado su timidez para interiorizarse en una charla mano a mano. Si se habla de tenis, sacarle las palabras no es tarea fácil. Gesticula más de lo que habla, se toma su tiempo para pensar cada frase y disimula su estado de ánimo hablando de cosas que le interesan más que hablar de tenis. Es casi tan fanático de los autos como de la pesca. Cada vez que tiene un par de semanas en Argentina se escapa a Corrientes a pescar con los hermanos.




 
En el circuito es muy querido por los jugadores argentinos e internacionales, por su tranquilidad y compañerismo, más que nada con los chicos jóvenes: “Soy muy agradecido con los que me dieron una mano cuando yo era juvenil y es una forma de retribuir un poco lo que yo recibí”, reconoce Leo.

“Cuando volvíamos de Santos a San Pablo en un torneo, estuvo las dos horas del viaje discutiendo con el chofer a ver quien sabía más de autos, y ninguno entendía lo que decía el otro”, cuenta Emiliano Redondi, entrenador de Leo hasta hace pocas semanas y uno de los que más conoce al “Yacaré”.


“Es muy exigente con el mismo, y de la misma forma, con su grupo de trabajo”, asegura Mario Duré, el preparador físico de Leo. “Es obsesivo en todo lo que hace y  podría planificar de la misma forma un día de pesca que la final de Roland Garros”.

Una anécdota que habla un poco de su forma de ser fue en 2008, cuando fue a jugar el Challenger de Ostrava, en República Checa. Para ponerlos en ámbito, Ostrava es una pequeña ciudad situada al noreste del país que tiene alrededor de 300 mil habitantes. Leonardo llegó el viernes al torneo, perteneciente a la gira que culmina con Roland Garros, el objetivo del año para los argentinos. Al segundo día comenzó con algunos dolores estomacales que lo tuvo toda la noche del sábado dando vueltas en la cama sin poder dormir. Cuando no aguantó más el dolor, junto a Emiliano fueron al hospital de la ciudad donde lo atendieron en la guardia. Nadie hablaba ingles, ni una palabra.

Explicaron como pudieron que era lo que sentía y lo dejaron en observación para hacerle algunos estudios. Cuando terminaron los estudios, apareció una enfermera muy amable con un librito chiquito entre sus manos, era un diccionario que traducía de checo al español para ver de qué manera le explicaban que tenía una peritonitis. “No podía más del dolor, sentía que me estaba muriendo y encima no entendíamos nada lo que nos decían los médicos pero por suerte salió todo bien”, aseguró Leo.

Las vueltas que tiene la vida lo llevaron a volver un año más tarde a la misma ciudad, en su primera aparición en el equipo nacional de Copa Davis, y lo primero que hizo en su estadía en Ostrava fue ir a visitar a los médicos que lo habían operado y a la enfermera que le hizo de traductora en su semana de internación el año anterior. De más está decir que les llevó de regalo unas entradas para la serie donde finalmente terminó ganando el conjunto local.



Ahora está pasando por una etapa de cambio, donde busca su nuevo entrenador y volver a escalonarse entre los 100 primeros del mundo. Tiene en carpeta jugar ocho torneos en lo que queda del año y necesita al menos ganar alguno o lograr resultados destacados para entrar al cuadro principal del Abierto de Australia 2012. Sólo depende de él.





miércoles, 24 de agosto de 2011

Esa melena era mi lujo


La frase tan escuchada en el mundo del tenis y que se repite constantemente cuando se habla de historia, es el comienzo de la Era Abierta, que fue cuando lo que hoy conocemos como circuito ATP se convirtió en profesional en 1968. Luego, en 1973 se formó la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales), y a partir de ahí, los rankings comenzaron a ser oficiales.

Hoy vamos a hacer un repaso de inolvidables jugadores que fueron número 1 del mundo, aunque sea por una semana, pero con la particularidad que hablaremos de quienes en algún momento de su carrera, se destacaron también por su larga cabellera.

Y para empezar creo que no puede ser otro que el “Kid” de Las Vegas, Andre Agassi. Cualquier persona que le guste el tenis y tenga presente la década del 90, se le va a cruzar la moda que impuso con los short de Jean y las remeras de todos colores, pero como olvidarse de la melena rubia del norteamericano. Hace poco tiempo presentó su autobiografía, llamada “Open”, en la que confesó que en Roland Garros 1990, donde perdió la final con el ecuatoriano Andrés Gómez, usó una peluca durante todo el torneo, lo que generó tanta incomodidad que el día de la final confesó haber estado más pendiente del pelo que del partido en sí.


                                                                          Andres Gómez y Andre Agassi


El rumano Illie Nastase fue el primer número 1 en la historia de la ATP, en 1973 y también fue uno de los precursores de esta moda que año a año fue incrementando y que hoy en día se instaló, tanto que de 25 jugadores que llegaron a la cima del escalafón mundial, 10 de ellos usaron en algún momento de su carrera el pelo largo, como fue el chileno Marcelo Ríos, quien se rapaba en las patillas y nuca para dejarse largo en la parte superior de la cabeza.

Otro que es infaltable en esta pequeña lista es el sueco Bjorn Borg, “El Hombre de Hielo”, como fue conocido en el circuito. Muy conocido en nuestro país por haber jugado grandes batallas con Guillermo Vilas, como la final de Roland Garros 1978, donde lo venció en tres sets. Su vincha a rayas y su melena rubia le hizo generar muchísimos ingresos publicitarios durante su etapa como jugador. Luego de su primer retiro tuvo una etapa oscura donde cayó en las drogas y hasta se habló de un intento de suicidio que el mismo desmintió.



                                                              
Bjorn Borg

Dentro de los que menos tiempo estuvieron como lideres del ranking está el australiano Patrick Rafter, que escaló a la cima tan solo una semana luego de ganar el Us Open en 1998 y alcanzar las semifinales de Wimbledon en 1999. Rafter es de los últimos jugadores que mantuvo su estilo de juego de saque y red. Actualmente se desempeña como capitán del equipo australiano de Copa Davis.

Para terminar, lo haremos con los más recientes, como es el caso de Leyton Hewitt, Rafael Nadal y Roger Federer. El australiano, ganador de dos Grand Slams, llegó al tope del escalafón en 2001, cuando jugaba con un modelo Nike que simulaba una camisa con botones, gorra para atrás y el pelo atado por debajo de ella. Ya en su segunda estadía al frente del ranking se lo veía con pelo corto y quien le tomó la posta en ese rubro fue Roger Federer, que comenzó su hegemonía de más de cuatro años al mando del ranking con su estilo clásico de vestir, la vincha blanca y el pelo atado.

                                                                                               Roger Federer


El último es un gladiador, Rafael Nadal, quien destronó a Federer y tomó el liderazgo hasta este maravilloso año de Novak Djokovic. Siempre estuvo la característica entre todos estos ex número uno del mundo que cuando llegaron a esa posición, lo hicieron con sus largas cabelleras corriendo atrás de ellos.





jueves, 18 de agosto de 2011

El comienzo de una carrera

A medida que pasan los años, las generaciones de jugadores van cambiando, como también avanza el tenis en velocidad y fuerza física. Lo que no varía mucho a medida que pasa el tiempo es la edad en que los jugadores sacan sus primeros puntos de ATP en el circuito profesional.

Podemos hablar de grandes campeones que tardaron más o menos que otros, como fue el caso de Rafael Nadal, quien desde temprana edad comenzó a probar suerte en el circuito profesional en vez de jugar torneos juveniles. En 2001, con sólo 15 años jugó diez clasificaciones de Futures y Challengers en el circuito grande, donde logró sus primeros puntos y terminó el año en el puesto 818. Ya en 2002 finalizó en el puesto 235 del escalafón mundial.

Entre los argentinos, a diferencia de Nadal,  David Nalbandián y Guillermo Coria le dieron mayor importancia a su carrera juvenil, donde mezclaron torneos ITF con clasificaciones de torneos profesionales. Ambos lograron sus primeros puntos a los 16 años, mientras que   Juan Martín Del Potro  lo hizo a los 15.

Por estos días, los proyectos más ambiciosos en nuestro país son Facundo Argüello, Agustín Velotti, Diego Schwartzman y Guido Andreozzi, pero de los que vamos a hablar en esta nota son de los juveniles que lograron su primer punto de una forma especial, ya sea en sus primeras participaciones o después de interntarlo en reiteradas ocasiones.

El primer caso es el de Leandro Portmann, oriundo de Esperanza, provincia de Santa Fe. Con 17 años jugó su primer torneo Future, donde atravesó la clasificación sin perder un set y venció en primera ronda del cuadro principal a Franco Agamenone por 6-3 y 6-2.  "Para mi fue toda una aventura, fui a Villa del Dique a firmar porque estaba afuera de la qually. Firmé y entre, lo que ya fue una sorpresa para mí. En última ronda le gané a Matías Salinas que era un duro rival", reconoce Leandro recordando aquel grato momento. " Con Agamenone saqué 6/3 5/0 y perdí mi saque en cero, y el de él también, ocho puntos seguidos y por mi cabeza se me pasaron muchos pensamientos mezclados con los nervios pero por suerte lo pude cerrar en el game siguiente".
Joaquín Amaya también logró su primer victoria en el mismo torneo, donde al igual que Portmann, llegó al cuadro principal sin mayores sobresaltos para vencer en primera ronda al correntino José María Paniagua por 6/3 7/6.


El último caso es el de Mateo Martínez, que junto a Juan Pablo Paz y Juan Ignacio Galarza son las máximas promesas de la camada 94/95, logró su primer punto luego de tener que lucharla bastante en situaciones difíciles. En la primera ocasión obtuvo un “Wild Card” para el cuadro principal en el Future de San Juan en 2010 y no le fue bien, en otras que atravesó la clasificación y le tocó jugadores de la talla de Nicolás Pastor, Diego Schwartzman, el brasilero Guillerme Clezar y Juan Pablo Amado, que hoy en día aún están un escalón arriba debido a que tienen más experiencia que el oriundo de Monte Grande. Cuando no dejó pasar la chance fue en el torneo realizado en Chaco donde pasó la clasificación sin perder un set y en primera ronda se enfrento con Santiago Celia, un argentino de 20 años, a quien venció con un contundente 6/2 y 6/0.



                                                                            Mateo Martínez              


Lo que hoy en día está pasando en Argentina en cuanto a la cantidad de torneos Futures que hay durante el año, alienta a que los chicos saquen sus primeros puntos a temprana edad, lo que debería venir acompañado de una buena formación tanto física como tenística, para que los jugadores de 15, 16 o 17 años tengan la preparación suficiente para enfrentar a jugadores de mayor edad y tener los argumentos necesarios para competir de igual a igual.