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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Eduardo Schwank: “Me dolió mucho cuando me enteré que había quedado afuera del equipo”



Esas fueron las sensaciones de Eduardo Schwank cuando se enteró que no formaría parte del plantel argentino en Serbia. También habló de su presente como singlista, su pasión por representar al país, su lesión, la final de doble mixto en US Open con Gisela Dulko y sus deseos de jugar la final de la Copa Davis.

¿Qué expectativas tenés para lo que resta del año teniendo en cuenta la diferencia que hay entre tu ranking de single y el de doble?

Las expectativas son las mejores, la idea es recuperar el ranking de single y agarrar confianza para arrancar el que viene de la mejor forma. Mi objetivo es terminar cerca de los 100 primeros para poder jugar los ATP de Sudamérica a principio de año, y con respecto al doble, el calendario está basado en el single así que voy a jugar todos los Challengers hasta fin de año y los dobles pero como no me suman tanto voy a darle la prioridad al single.

Llegaste a la final de Roland Garros en dobles y fue una historia muy especial desde el comienzo. ¿Cómo fue que decidiste jugar con Juan Sebastián Cabal?

Fue un poco de suerte y casualidad, porque en un principio jugaba con Horacio Zeballos pero se lesionó y me quedaba un día para buscar compañero. Tenía cuatro o cinco opciones y uno de esos era Cabal. No lo dudé y me anoté con el porque nos llevamos muy bien y somos bastante amigos. El no lo podía creer porque era la primera vez que iba a jugar un torneo grande en dobles y nos pusimos como meta disfrutarlo al máximo y casi sin darnos cuenta estábamos en la final, lo que nos puso muy contentos.




¿A qué se debe que tengas tantos buenos resultados en dobles y siempre con diferentes compañeros?

La verdad que no se exactamente cual es motivo, pero si tuve la suerte de que me topé siempre con buenos jugadores, tanto de single como de dobles, y quizás ellos encuentran en mi que pueden llevarse bien y el Feeling en un doble es fundamental y lo más importante para mí. Yo me siento muy cómodo jugando doble y en este último año aprendí muchísimo en esta especialidad y trato de hacer lo mejor con el compañero que sea.

¿Cómo fue jugar con Gisela Dulko el doble mixto en US Open?

Era la primera vez que jugaba doble mixto y jugar con ella, que es número uno del mundo de dobles, ganó Grand Slams y el Masters, es un respaldo grande. Al principio fue raro porque los primeros partidos erré mucho por no querer tirarle a la mujer en la red, pero a medida que pasaron los partidos me fui soltando un poco más. Además Gisela te da tranquilidad y tiene mucha energía positiva en la cancha.



Te lesionaste la muñeca en la final de Roland Garros, arriesgaste a jugar la serie de Copa Davis contra Rumania infiltrado y tuviste que estar parado dos meses después de eso, ¿qué sentiste cuando Tito Vázquez dio el equipo contra Serbia y viste que no estabas convocado?

Me dolió mucho cuando me enteré que había quedado afuera del equipo, más que nada por la ilusión que tenía de jugar una semifinal de Copa Davis y representar al país que es algo que me encanta y me puse muy triste por no poder estar adentro de la cancha y defender los colores de Argentina.

¿En algún momento te preguntaron como estaba la muñeca o directamente dieron el equipo sin consultarte?

Dos semanas antes de dar la nominación le habían consultado a Martín Rodríguez (entrenador) a ver si estaba bien o si pensaba que llegaba, y que iban a hablar conmigo en Nueva York antes de dar la lista pero yo me entero que quedo afuera esa misma mañana cuando Tito Vázquez me viene a hablar después de haber dado el equipo a la prensa. En algunos lados salió que yo me había bajado de la serie por la lesión y me duele porque yo hubiera hecho cualquier cosa por estar en Serbia. No estoy molesto con Tito por su decisión de no sumarme al equipo, pero quizás un poco si por no consultarme como estaba.

En el caso de haber estado en óptimas condiciones, ¿en qué nivel podrías haber llegado?

Yo no le tenía mucha fe porque llevaba mucho tiempo sin jugar pero fui a Estados Unidos y arriesgué básicamente pensando en la Copa Davis. De a poco fue mejorando la muñeca y terminé jugando seis dobles, voleando a una mano que no podía hacerlo. Creo que hubiese llegado muy bien a la Davis, de hecho durante esa semana fui a un Challenger en Belo Horizonte, donde jugué cuatro partidos de single y ganamos el torneo de doble con Guido Andreozzi.



¿Cómo viviste la serie de Copa Davis contra Serbia y como ves a futuro la final con España de visitante?

En los papeles era una serie durísima pero se abrió un poco cuando se supo que Djokovic no estaba en buenas condiciones físicas. Serbia cambia mucho cuando él no juega, además Juan Martín y David tuvieron muy buen nivel ganando sus singles y llevándose la serie. Hubiese sido totalmente diferente si Djokovic jugaba en el nivel que lo viene haciendo todo el año porque son casi dos puntos perdidos y el doble quizás era el punto que marcaba quien se llevaba la semifinal. Y en cuanto a la final con España lo veo bastante similar a lo que fue con Serbia. Nadal en un nivel óptimo es casi imposible en polvo de ladrillo y seguro ponen una superficie lenta así que el segundo single va a ser muy importante y de la misma manera el doble pero tengo fe que Argentina puede ganar la copa por primera vez.

La última, ¿Qué dejás por estar en España del 2 al 4 de diciembre?

No te digo que me hago hincha de River pero dejo lo que sea por representar a Argentina en la final.


Por último, también hablo de la influencia de su entrenador en el doble:

Eduardo Schwank by gamuzelli29







jueves, 25 de agosto de 2011

Si es Mayer es Bueno



Luego de un 2010 donde consiguió llegar al punto más alto de su carrera deportiva en cuanto a lo personal, cuando cumplió su sueño de jugar dos series de Copa Davis, con una victoria ante Suecia, y donde también alcanzó el puesto 51 en el escalafón mundial, no todo fue alegrías para Leonardo Mayer en la segunda mitad de año, cuando una lesión en la espalda lo dejó afuera de la última parte del año y los resultaron tampoco lo acompañaron.

Con casi un metro noventa a cuestas, sus movimientos dentro de la cancha de tenis son más bien pesados, y sus golpes muy amplios. Una lesión en la parte baja de su espalda le generó durante casi ocho meses malestar en la cancha o quedarse inmovilizado de un momento a otro, al punto de tener que darse una inyección para poder moverse con normalidad.

Vive solo en Buenos Aires desde los 17 años y a sus 23 asegura que cuando llegó a la capital tenía miedo de perderse cuando tenía que trasladarse a cualquier lado, pero que de a poco se acostumbro a las distancias. En su departamento está todo en perfecto orden, cajas con ropa, raquetas nuevas y hasta una guitarra llena de polvo adornan el living de “Tito”, como lo llaman sus amigos.

Es una persona que se muestra muy callada ante los micrófonos, pero cuando entra en confianza, deja de lado su timidez para interiorizarse en una charla mano a mano. Si se habla de tenis, sacarle las palabras no es tarea fácil. Gesticula más de lo que habla, se toma su tiempo para pensar cada frase y disimula su estado de ánimo hablando de cosas que le interesan más que hablar de tenis. Es casi tan fanático de los autos como de la pesca. Cada vez que tiene un par de semanas en Argentina se escapa a Corrientes a pescar con los hermanos.




 
En el circuito es muy querido por los jugadores argentinos e internacionales, por su tranquilidad y compañerismo, más que nada con los chicos jóvenes: “Soy muy agradecido con los que me dieron una mano cuando yo era juvenil y es una forma de retribuir un poco lo que yo recibí”, reconoce Leo.

“Cuando volvíamos de Santos a San Pablo en un torneo, estuvo las dos horas del viaje discutiendo con el chofer a ver quien sabía más de autos, y ninguno entendía lo que decía el otro”, cuenta Emiliano Redondi, entrenador de Leo hasta hace pocas semanas y uno de los que más conoce al “Yacaré”.


“Es muy exigente con el mismo, y de la misma forma, con su grupo de trabajo”, asegura Mario Duré, el preparador físico de Leo. “Es obsesivo en todo lo que hace y  podría planificar de la misma forma un día de pesca que la final de Roland Garros”.

Una anécdota que habla un poco de su forma de ser fue en 2008, cuando fue a jugar el Challenger de Ostrava, en República Checa. Para ponerlos en ámbito, Ostrava es una pequeña ciudad situada al noreste del país que tiene alrededor de 300 mil habitantes. Leonardo llegó el viernes al torneo, perteneciente a la gira que culmina con Roland Garros, el objetivo del año para los argentinos. Al segundo día comenzó con algunos dolores estomacales que lo tuvo toda la noche del sábado dando vueltas en la cama sin poder dormir. Cuando no aguantó más el dolor, junto a Emiliano fueron al hospital de la ciudad donde lo atendieron en la guardia. Nadie hablaba ingles, ni una palabra.

Explicaron como pudieron que era lo que sentía y lo dejaron en observación para hacerle algunos estudios. Cuando terminaron los estudios, apareció una enfermera muy amable con un librito chiquito entre sus manos, era un diccionario que traducía de checo al español para ver de qué manera le explicaban que tenía una peritonitis. “No podía más del dolor, sentía que me estaba muriendo y encima no entendíamos nada lo que nos decían los médicos pero por suerte salió todo bien”, aseguró Leo.

Las vueltas que tiene la vida lo llevaron a volver un año más tarde a la misma ciudad, en su primera aparición en el equipo nacional de Copa Davis, y lo primero que hizo en su estadía en Ostrava fue ir a visitar a los médicos que lo habían operado y a la enfermera que le hizo de traductora en su semana de internación el año anterior. De más está decir que les llevó de regalo unas entradas para la serie donde finalmente terminó ganando el conjunto local.



Ahora está pasando por una etapa de cambio, donde busca su nuevo entrenador y volver a escalonarse entre los 100 primeros del mundo. Tiene en carpeta jugar ocho torneos en lo que queda del año y necesita al menos ganar alguno o lograr resultados destacados para entrar al cuadro principal del Abierto de Australia 2012. Sólo depende de él.